- Polémica por el nuevo gran sex shop de Moscú, con 3.000 objetos sexuales
- Exhibe desde esculturas de animales en plena copula acto a preservativos de la URSS
- Obama y Putin, dotados con penes de colores, protagonizan un cuadro

En Moscu la capital de las noches salvajes, el desenfreno sexual y el vodka en abundancia acaba de inaugurar el
sex shop más grande del mundo. Situado cerca de una de las calles más turísticas de Moscú, el Tochka G (Punto G) ha utilizado a los dos hombres más influyentes del planeta para atraer la atención:
Barack Obama y
Vladímir Putin.
Los presidentes de EEUU y Rusia aparecen
desnudos y con unos gigantescos penes de colores en el cuadro de la artista rusa Vera Donskói-Jilko, titulado Wrestling.
El controvertido lienzo es sólo uno de los miles de objetos que exhibe el sex shop El visitante no sale de su asombro entre tamaña colección de
piezas de todos los tamaños, formas y épocas. Son 800 metros cuadrados de exposiciones con
más de 3.000 objetos sexuales, un sex shop y un café.
Destacan los iconos tibetanos, provocadores y espirituales al mismo tiempo; los anacrónicos condones y la vaselina soviética; las esculturas de animales en plena copula; las muñecas de goma más caras del mundo, las Real Dols norteamericanas; esculturas africanas con falos de fantasía, y una diosa transexual de dos metros de alto que apabulla al espectador.
"Tochka G suena bien. Misterioso. Hasta pregunté a los gays qué les parecía. Genial, dijeron", señala su fundador, Alexandr Donskói, antiguo alcalde de Arjanguelsk (norte de Rusia), que se ha gastado varios millones de dólares en la construcción del museo.
Tras pagar 500 rublos, ocho euros, el interesado recibirá una lección de historia sobre el sexo y podrá ojear libros y cómics que derrochan grandilocuencia.
El museo, que
abre las 24 horas y los siete días de la semana, confía en romper el dualismo sexual de la sociedad rusa, donde la promiscuidad es la norma pero hablar de sexo sigue siendo tabú, al igual que en tiempos soviéticos, en gran medida debido al meteórico aumento de la influencia de la Iglesia Ortodoxa.
Por el momento,
las autoridades de moscu, que han tachado de "actos satánicos" las marchas de orgullo gay,
no han molestado a Donskói. Pero pocos dudan que una nueva provocación con la imagen del todopoderoso Putin como protagonista, en vísperas de las elecciones legislativas de diciembre, podría costarle el negocio y la libertad.
La verdad que como en tantas sociedades actuales, es bueno este tipo de iniciativas y dejando a un lado la controversia que pueda provocar la utilización de personajes famosos, el echo de tratar la sexualidad con la normalidad que merece y que nunca tuvo que perder es muy positiva y deberíamos avanzar todos y quizás se solucionarían muchos de los problemas actuales con este tema.